Cuando los dibujos dejan de tener sentido

Muchas de las ideas que planteo en este blog giran alrededor de dibujos y esquemas pintados en el patio, bien en las paredes o bien en el suelo. En el apartado de “Dinámico vs. Estático” contemplo desde una perspectiva teórica pues para qué pueden servir las pinturas a la hora de dotar el patio de las mismas. Pinturas estáticas son las que conllevan de por sí todo el contenido necesario para interactuar con ellas sin mucho margen para que los usuarios, es decir alumnos y profesores, modifiquen o añaden contenido al esquema. Estos dibujos suelen estar llenos de colores y detalles que permite su uso independiente de una explicación y/o aportación añadida. Yo suelo poner el ejemplo de un reloj solar que dentro del  esquema contenga las horas y los meses señalados para que cualquiera en cualquier momento pueda disfrutar de su uso. Pinturas dinámicas, por otro lado, son los que básicamente consisten en el marco general, sin rellenar el dibujo con detalles. De este modo, los usuarios deberían tener los conocimientos y recursos necesarios para dotar el esquema de contenido para su disfrute. Pero hay un inconveniente de estos dibujos, e incluso puede pasar con algunos dibujos estáticos, que es la falta de conocimiento por parte de los usuarios. Puede ocurrir que los alumnos y los profesores no interactúen con los dibujos debido a que no lo entiendan o que simplemente no les llame la atención.

Durante un taller práctico de este, llamemos lo, “planteamiento didáctico”, hice mucho hincapié en la necesidad de que los profesores diesen sentido a las pinturas halladas en el centro ya que si no acercan a los alumnos a su uso, pues los alumnos ni tendrán curiosidad por ellas ni sabrán interactuar con éstas. Y es que en los tres centros en que he dotado el patio de una gran variedad de pinturas, he notado por desgracia una actitud pasiva ante ellas. Esto a su vez lo he hablado con profesores de otros centros que tienen también diferentes pinturas en sus patios y comentan que observan poca interactuación con estos recursos por parte del alumnado.

En realidad tampoco podemos esperara otra cosa, sobre todo si nosotros como profesores no le damos bombo a su uso. Veamos un ejemplo clarísimo con las chapas. En general, hoy en día, las chapas les llaman muy poco la atención a los chavales. No hay una cultura de juego con las chapas con la que pudo haber en otras épocas. Y esto es normal, porque no hay ninguna fuerza social que abogue por el juego con las chapas. Sin embargo, sí he conocido a centros en los que los alumnos disfrutan jugando con las chapas. En estos centros hay profesores que les enseñan a jugar a las chapas, juegan con ellos a las chapas y en general promocionan su uso. Las chapas son un recurso gratis, cómodo a nivel logístico y que proporciona una gran variedad de juegos e ideas creativas a la hora de jugar. Es un recurso que puede dar muchas opciones de juego en un patio poco diversificado con lo que si un profesor, o grupo de profesores, les enseña a los alumnos diferentes juegos con las chapas pues estarán más inclinados a utilizar unos campos de fútbol para chapas pintados, o un carreras por un circuito, o las dianas para jugar a sacar. En este enlace tienen varios ejemplos de juegos tradicionales con chapas.

Jugar con las chapas y aprovechar unos campos pintados o un circuito para cerreras son claros ejemplos de que si no impulsamos una curiosidad en los alumnos estos recursos se quedan en una decoración que poco a poco desvanece del interés de los alumnos. Y en realidad ocurre con todos las pinturas de las que dotemos un patio. Un piano llama mucho la atención al principio, pero sin un uso recurrente de él con diferentes actividades pues se queda en una decoración aburrida en la mayoría de los casos. Lo mismo pasa con laberintos, planos de casas (aunque éste siempre es un filón para el juego simbólico), mapas y un largo etc…

Flipped Playground Piano
Un piano pintado para jugar en el patio escolar

Y es que incluso con dibujos estáticos, por muy bonitos y llamativos que sean, como con los dibujos dinámicos (que necesitan más bombo todavía) pueden dejar de tener sentido y llamar la atención si no se usan. Ahora que viene el buen tiempo es una época perfecta para dar alguna clase utilizando juegos y actividades que se desarrollan al aire libre con estos recursos. No estoy abogando por que éste sea el modo habitual para dar las clases en absoluto, pero sí con cierta frecuencia pues salir del aula, sobre todo por la tarde, para darles a los alumnos un poco de aire, literalmente, y darle uso a los elementos que tengamos en los patios.

Michael Thomas Bennett

Mayo – 2018

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